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10/08/2025

La NASA probó una nave que buscará océanos ocultos en una luna helada de Júpiter

Fuente: telam

Durante un sobrevuelo marciano, la sonda espacial Europa Clipper encendió su radar por primera vez en el espacio y confirmó su eficacia. Los datos entusiasman a los científicos de cara a la próxima exploración en el año 2030

>A cientos de millones de kilómetros de la Tierra, una nave de la Durante un sobrevuelo a Marte, la sonda El resultado fue tan preciso que los científicos lo celebraron como una confirmación temprana de que la misión va en camino de cumplir sus objetivos más ambiciosos.

El sobrevuelo marciano, realizado el 1 de marzo de 2025, tenía como meta principal utilizar la gravedad del planeta para modificar la trayectoria de la nave. Sin embargo, ofreció una oportunidad única: probar el radar sobre un terreno que la comunidad científica conoce a fondo.

La subdirectora científica de la misión, Trina Ray, lo describió así: “Todos los que trabajamos arduamente para que esta prueba fuera posible, y los científicos que vieron los datos por primera vez, estábamos eufóricos y decíamos: ‘¡Miren esto! ¡Miren aquello!’.

Ahora, el equipo científico está empezando a aprender a procesar los datos y a comprender el comportamiento del instrumento en comparación con los modelos. Están ejercitando esos músculos igual que lo harán en Europa”.

Una vez en el sistema de Júpiter, la nave realizará cerca de 50 sobrevuelos de Europa, algunos a solo 25 kilómetros de su superficie, lo que le permitirá estudiar en detalle su corteza helada y el océano salado que se sospecha que yace bajo ella.

El corazón de la misión es una pregunta directa: ¿puede Europa albergar condiciones para la vida? Para responderla, Clipper llevará un conjunto de instrumentos diseñados para trabajar de manera complementaria.

Otros instrumentos se encargarán de mapear la composición química de la superficie, buscar materiales orgánicos y rastrear signos de actividad geológica reciente. Se espera que algunos sobrevuelos coincidan con la detección de columnas de vapor de agua, lo que daría pistas directas sobre la interacción entre el océano y la superficie.

Durante tres años y medio, Clipper ejecutará 44 pasadas cercanas, obteniendo información con un nivel de detalle sin precedentes.

Europa, con un diámetro de 3.100 kilómetros, es más pequeña que nuestra Luna, pero su atractivo científico es inmenso. Su corteza helada presenta líneas oscuras y patrones que podrían indicar procesos de calentamiento interno.

La NASA considera a Europa uno de los lugares más prometedores para buscar entornos habitables fuera de la Tierra. Aunque la misión no está diseñada para detectar vida de forma directa, sí busca responder si “su océano contiene los ingredientes necesarios para la vida: agua líquida, la química adecuada y una fuente de energía”.

Antes de este ensayo en el espacio, REASON había pasado por todas las pruebas posibles en la Tierra. Los ingenieros del Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA llegaron a extender modelos de las antenas en torres a cielo abierto en una meseta sobre el JPL, simulando el despliegue en el espacio.

La oportunidad de probar el “eco” real surgió con el sobrevuelo de Marte. La superficie marciana, estudiada durante décadas por múltiples misiones, se convirtió en el campo de pruebas perfecto para verificar el comportamiento del radar en condiciones reales.

La comparación entre lo que se conocía del terreno y lo que captó REASON permitió validar su precisión. Además, el ejercicio brindó la posibilidad de que el equipo científico comenzara a trabajar con datos auténticos antes de llegar a Europa, algo que puede marcar la diferencia cuando la misión se enfrente a los retos de interpretar señales provenientes de un mundo desconocido.

Europa Clipper no es un esfuerzo aislado. La misión integra el trabajo de múltiples centros de la NASA, universidades y laboratorios especializados.

El Laboratorio de Física Aplicada de Johns Hopkins diseñó el cuerpo de la nave, mientras que los centros Goddard, Marshall y Langley aportan experiencia técnica y operativa. REASON, en particular, es liderado por la Universidad de Texas en Austin.

La ambición detrás de Europa Clipper se entiende al considerar lo que está en juego: ampliar la frontera del conocimiento humano sobre dónde y cómo puede surgir la vida. Si el océano bajo el hielo de Europa es salado, contiene moléculas orgánicas y recibe energía de procesos geotérmicos, podría ofrecer un hábitat viable. Esa posibilidad convierte a esta misión en un paso crucial en la exploración del sistema solar exterior.

La misión tiene tres objetivos científicos fundamentales:

    Al realizar un estudio detallado de Europa, la misión ayudará a determinar la habitabilidad de este mundo oceánico y ampliará nuestra comprensión de los entornos potencialmente sustentadores de vida más allá de la Tierra.

    En conjunto, esta colaboración a nivel científico está sentando las bases para una de las misiones planetarias más apasionantes de la década.

    Fuente: telam

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