Viernes 9 de Enero de 2026

Hoy es Viernes 9 de Enero de 2026 y son las 10:47 - ¡Hola! Bienvenido a mi sitio web. Te invito a recorrer las secciones.

08/01/2026

La urgencia de una transición democrática completa en Venezuela

Fuente: telam

La caída de Nicolás Maduro marcó un punto de inflexión en la historia venezolana, pero la incertidumbre persiste

>Todo ha sucedido como no lo imaginó casi nadie, la caída de Nicolás Maduro ha sido un momento impactante en la historia contemporánea, pero todo sigue, la vida sigue.

Esos cuatro ángulos fueron los enfoques que se tuvieron en cuenta, junto al tema del petróleo, pero no como asunto central en la cuestión venezolana. Se equivocan quienes creen que el petróleo le mueve la aguja al norte, no es así, no es significativo el volumen exportador y Estados Unidos no necesita suplementos de hidrocarburos. Es solo revisar los indicadores en Bloomberg y no perder el tiempo. Claro, es un tema que el presidente Donald Trump aborda retóricamente, pero más por vocación discursiva que por necesidad. No me crean, revisen los números.

De las cosas absurdas (pero en este caso tristes) que suceden también está el hecho que el derecho internacional público ha quedado herido de muerte. Duele, pero esta caída de Nicolás Maduro denuncia una sangría en lo jurídico y escenifica un derecho internacional lindando con la intrascendencia absoluta. Lo sabíamos todos, pero no lo queríamos reconocer. Es como cuando se intuye una enfermedad terminal pero no se acepta el veredicto por miedo. En los hechos, el derecho internacional nunca ayudó en casi nada al capítulo venezolano, no sirve ahora y no tiene prospectiva de ser útil en el corto plazo. El derecho nació para ordenar y regular comportamientos, si deja de hacerlo ya no sirve.

No ha servido casi ninguna norma internacional en relación con Venezuela, esa es la verdad. Ningún “deber de proteger” a la población civil ante las afrentas totalitarias apareció jamás. Nada ante los ataques a los derechos humanos se pudo detener. Ninguna medida cautelar tuvo relevancia. Nadie logró que alguien realizara algo efectivo por los venezolanos y detuviera las matanzas y las privaciones de libertad para con ellos. Nada. Ningún Estado logró nada. Ninguna organización logró nada. Ninguna ONG. Nada de nada, puras palabras y declaraciones más o menos rimbombantes, pero nada concreto. Ganaba por goleada la dictadura y sus vejaciones fácticas en el terreno. De muertes hablo. ¿Y se animan a levantar la voz algunos atrevidos criticando la algarabía ante la caída del dictador? ¿Qué osadía inmoral es esa?

El mundo ahora los utiliza para realizar delivery de hamburguesas, para hacer lo que otros ya no hacen, y hasta en su condición de médicos o funcionarios altamente capacitados a los más educados. Es más, todavía irrumpe algún grado de discriminación por “robarle” trabajo a los locales en algunos países, se dice por allí. Buena parte de la gente que piensa de esa forma es la misma que le importa un pito lo que suceda con Venezuela. Todos creen que es el tema de otros. El humano es un bicho complicado. El propio presidente Donald Trump tira una de cal y otra de arena. Por un lado, elimina las normas que regulan la migración temporal de los venezolanos, pero luego sanciona al dictador en una operación tipo Mossad que el mundo observó con admiración. ¿Es el mismo en los dos casos?

Y a nadie se la cae la cara de vergüenza ante la criminalidad totalitaria venezolana. Solo la repetición de “autodeterminación de los pueblos” y “no intervención” -como mantras- que les espetan a los venezolanos como diciéndoles: háganse matar por estos matones-chavistas, produzcan una guerra civil asimétrica y peleen contra los colectivos criminales entregando miles de muertos para ver si sacan el premio del dolor planetario en las cadenas de televisión internacional y que tengan mucha suerte.

Mientras tanto el presidente de los Estados Unidos habla con parquedad o locuacidad -según sea el momento- y su secretario de Estado pretende calmar lo que se vive en Venezuela, con etapas de un supuesto “proceso” en el que le pide a los matones-traidores -del dictador- que se traicionen a sí mismos y que se hagan el harakiri. ¿Es en serio esto? O es una frivolidad superlativa o es un acto de ingenuidad brutal. Para cualquier mortal es absolutamente incomprensible. Ojalá me equivoque, no tienen idea lo feliz que sería con mi error de apreciación.

Yo entiendo: los costos de actuar en el terreno son grandes para Estados Unidos. Es un dato que Libia o Afganistán los dejó acomplejados y no quieren repetir el error. Pero Venezuela no es esos países, allí si se deja la serpiente viva, el veneno hace daño y los que la siguen no se volcarán del lado correcto de la historia: por temor, por chantaje, por lo que sea no terminarán con el infierno sino rendidos ante él. Por eso no se debe dejar un proceso de recuperación democrática a medias con la ilusión que los miembros mafiosos de la banda, ahora se transformen en el párroco del sermón dominical. ¿En qué cabeza se pergeñó semejante ilusión óptica?

Acá, además, todos deberían coincidir ante el terrorismo de estado, ante la ausencia del estado de derecho y ante la violación de los derechos humanos que solo se empieza por la liberación de los presos políticos como medida previa a todo. Repito: ¡Liberación de los presos políticos ya! ¡Liberen a los presos políticos y así serán convincentes! De lo contrario ingresaremos en el juego macabro del toma y daca, y la dictadura se mueve como pez en al agua en ese espacio.

Parece ser un dato que los hermanos Rodriguez estuvieron en este juego macabro desde hace rato, cuando circulaban las versiones de negociaciones reservadas. No lo creíamos, pero era cierto. Voy a repreguntar: ¿De veras son los Rodríguez los más aptos para operar una transición hacia la democracia? Ya fui claro al respecto.

El hombre que aspiró al premio Nobel de la Paz si termina con los totalitarismos del continente estará, inclusive, por encima de semejante galardón. Alguien se lo tendría que decir fuerte y claro, así como decirle que, si fracasa ahora que entró en escena, el ruido de su caída va a ser estruendoso.

El secretario Rubio sabe bien que esto es así porque sus padres fueron lo que fueron para honra de él mismo. Él, mejor que nadie conoce toda esta tragedia.

Hagan la tarea completa, no a medias. Igual aquellos que los criticarán (a los gringos) lo harán de cualquier forma ante el mundo. Así que solo vale ganar o ganar si se derriban a estas barbaries que tanto daño y tanta violación a los derechos humanos han acometido desde hace tanto tiempo. Son terroristas secuestradores de un Estado. No pretendan sacar tiranos así en cócteles con alfombra roja y con exilios dorados.

Cada uno que se ubique donde quiera.

Fuente: telam

Compartir