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13 de febrero de 2019

BOCA Pido Wancho

El Pipa dijo que se siente cómodo al lado de Ábila y los números avalan la dupla: en 91' juntos metieron tres goles. ¿Se anima al DT?

Fueron 91’ en total, repartidos en tres partidos. Una final de Copa y dos partidos de la Superliga. El resultado fue acorde a la jerarquía individual de los protagonistas. Y el rendimiento, también. Uno metió dos goles. El otro, uno. Boca jamás perdió. Y los dos se fueron contentos a casa. Desde ese punto, no debiera sorprender que Darío Ismael Benedetto se sienta a gusto como compañero de fórmula de ataque con Ábila. De hecho ayer, como quién no quiere la cosa, lo hizo público. Y dejó claro que estaría de acuerdo si Alfaro, que sabe mejor que nadie lo que cada uno puede darle, se inclinara por tirarlos a la cancha de arranque por primera vez en el torneo. “Me gusta jugar con Wancho, me siento cómodo. Después decide el entrenador, lógicamente. Nosotros tenemos que adaptarnos a esa idea”, explicó el Pipa, el 9 titular que eligió el DT y ya lleva dos goles en lo que va del 2019.

La presencia de Wanchope en el plantel es, ya de por sí, un incentivo real para Benedetto. Porque si bien Darío fue siempre titular en la consideración de Guillermo y Alfaro, la sombra de Ábila obliga al 9 a seguir palo y palo. “Tener a un delantero como Wancho compitiendo por el mismo puesto hace que no puedas relajarte nunca y eso, en mi puesto y en otros, eleva el nivel del equipo. Es una competencia muy sana”, contó Pipa en TyC.

A decir verdad, fueron pocas las veces que Benedetto y Ábila compartieron delantera en Boca. Hace un año, cuando Angelici decidió contratar al 9 cordobés, en ese entonces dirigido por Alfaro en Huracán, el Pipa ya había iniciado la recuperación de la lesión en la rodilla que lo dejó fuera de la Copa del Mundo de Rusia. Y cuando Pipa se recuperó, Guillermo lo tiró a la cancha en las fases finales de la Libertadores (de octavos para adelante) y relegó al banco de suplentes a Ábila, que igual se mantuvo expectante y fue importante para los mellizos.

Fue recién a mediados de noviembre del 2018 que Guillermo los unió por primera vez. No por un tema de gusto futbolístico, es cierto, sino como consecuencia del desgarro de Pavón en el primer tiempo de la final de ida contra River. Pero en esos 64’ que compartieron delantera se la rebuscaron bastante bien para evitar encimarse y generarse sus propios espacios. Más: cada uno se volvió a casa con un gol en el bolso. Luego, ya con Alfaro, jugaron juntos 18’ ante Newell’s (un tanto del Pipa) y la mitad de ese tiempo el domingo pasado en Córdoba, contra Belgrano.

Hay un par de cuestiones a tener en cuenta a la hora de pensar un Boca con dos puntas de lanza. Por un lado, que Lechuga es uno de los pocos entrenadores del fútbol argentino al que le gusta bastante jugar con doble nueve. Lo hizo, sin ir más lejos, en Gimnasia y Huracán, sus últimas experiencias antes de agarrar Boca. El problema es quién saldría del equipo en el caso de que Alfaro decidiera ponerlos desde el minuto cero. Pavón, pese a su nivel, sería imprescidibile si la idea se centra en volcar el juego por las bandas para nutrir a los de arriba. Y por lo visto, el DT no analiza la posibilidad de desechar a un futbolista de las características de Zárate o, en su defecto, Tevez.

Benedetto, igual, explicó que Alfaro no sólo quiere que la meta. “Lo que me pide es que salga a jugar y pivotee más, es algo que me gusta mucho”. ¿Una señal?

El domingo, contra Lanús, Lechuga repetirá el 4-4-2 (o 4-2-3-1). Pero si la cosa pinta complicada, el doble ariete puede ser opción. ¿Te los imaginás?

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