Lunes 25 de Octubre de 2021

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14 de agosto de 2021

Finanzas de a dos: cómo administrar el dinero en una pareja y qué hay que tener en cuenta en caso de separación

Por: Jorge Rubén García

Infobae dialogó con especialistas que estudian las claves para organizar un presupuesto familiar. Los derechos y obligaciones de las partes

 

El confinamiento en medio de la pandemia resultó en muchos casos un golpe fuerte para matrimonios y parejas consolidadas

En medio de la alta inflación que registra el país -el Indec midió en julio 51,8% interanual-, mantener las finanzas personales en orden resulta siempre un gran desafío. Más aún si el presupuesto es compartido en pareja; y sobre todo si ésta debe encarar una separación de bienes y obligaciones.

En 2019 se registraron casi 123.400 enlaces matrimoniales, en Argentina, según un informe realizado por Statista. En tanto, en 2020, con la pandemia de coronavirus de por medio, el número de casamientos disminuyó a 3.861 y se estima que, en la primavera 2021, sea el boom de las bodas y la reactivación del sector.

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“Cuando se deben cancelar pasivos conjuntos, cada miembro puede sacar un crédito individual y asumir su parte de forma independiente” (Valdes)

Todas las parejas que decidan hablar de dinero o de finanzas tienen expectativas de permanencia. En ese sentido, las opciones son diversas.

“La primera es que cada uno tenga su caja aparte y se dividan los gastos según vayan aconteciendo. La otra, es que los dos aporten a un fondo común y de ahí se gasta todo lo relacionado a la casa, pero hay que ver quién ejecuta concretamente el gasto y quién toma las decisiones de inversión. Después está que cada uno aporte a un fondo común de forma proporcional a sus ingresos”, dijo a Infobae Julieta Caminetsky, economista especializada en educación financiera y directora de FinanzasFem.

Sin embargo, el confinamiento en medio de la pandemia también fue un golpe fuerte para todo matrimonio consolidado. El Registro Civil y Capacidad de las Personas de la Ciudad de Buenos Aires informó que 4.480 parejas decidieron romper su vínculo durante el primer año de pandemia. Ahora bien, qué sucede con la situación económica y financiera de cada una de las partes.

“Es fundamental tener una planilla de planificación financiera compartida con la cuantificación de los gastos”, dijo a Infobae Julieta Caminetsky, economista especializada en educación financiera y directora de FinanzasFem

“Es fundamental tener una planilla de planificación financiera compartida con la cuantificación de los gastos”, dijo a Infobae Julieta Caminetsky, economista especializada en educación financiera y directora de FinanzasFem

“No hay duda de que cuando dos personas deciden romper su enlace nupcial, deben reorganizar muchos aspectos de su vida y uno de ellos es reestructurar su situación económica. Cuando se deben cancelar pasivos conjuntos, cada miembro puede sacar un crédito individual y asumir su parte de forma independiente”, afirmó Florencia Valdes, Marketing Manager de Adelantos.com.

Para tener una idea de cómo realizar una transición ordenada de las finanzas de pareja a personales, desde la empresa de préstamos online destacaron cuatro ítems.

El primero tiene que ver con conversar y llegar a un acuerdo para resolver los gastos que tienen en conjunto, ya sea la escuela de los hijos, préstamos solicitados, hipotecas, cuotas de un auto o saldos en las tarjetas de crédito. “Lograr un consenso es fundamental para evitar los gastos imprevistos o futuras acumulaciones de deudas”, detallaron.

En segundo lugar indicaron que antes de avanzar hacia la nueva planificación financiera, es importante que las deudas contraídas durante la unión sean saldadas.

El tercer punto tiene que ver con ser conscientes de que el trámite de divorcio implica un gasto y posiblemente también haya división de bienes. Por este sentido, es necesario reestructurar el presupuesto para tener una perspectiva clara de la economía personal.

“Si aun después de la separación se sigue utilizando el método de fondo común, los aportes deben realizarse el mismo día por ambas partes”

En este sentido, la abogada Celeste Silva Villella, del estudio Focus Legal, dijo a Infobae que cuando un matrimonio llega a su fin, se genera el derecho de cada uno a recibir la mitad de los bienes adquiridos durante el matrimonio.

Tipos de bienes

“Lo primero que tenemos que distinguir es que hay dos tipos de bienes: los gananciales y los propios. Cuando uno de los cónyuges recibe una herencia o una donación, se consideran bienes propios. También son propios los bienes con los que el cónyuge ingresa a la pareja”, remarcó.

En relación a los impuestos, tasas y contribuciones, dijo que el titular de los bienes propios debe pagar por ellos. Y añadió que en el caso de los gananciales se dividirá al 50% para cada cónyuge.

“Además de eso, se deben pagar gastos que implica el mismo divorcio como por ejemplo la inscripción del mismo, los honorarios de los profesionales intervinientes y las tasas de justicia, que difieren según sea en Provincia de Buenos Aires o Capital Federal”, aseguró.

Cómo organizar el presupuesto

Para Guido Lorenzo, director de la consultora LCG, es importante hacer un análisis de todos los activos y todos los pasivos.

“Posiblemente existan deudas a pagar por mes, saldos de tarjetas, entre otras cuestiones. Lógicamente lo más probable es que no haya gastos compartidos. Así que ir compensando es lo mejor, uno paga el saldo de la tarjeta, el otro la cuota del préstamo por ejemplo. Todo debe llevarse a valor actual y comparar entonces la equivalencia”, afirmó en diálogo con Infobae.

Y agregó que en el caso de que sea diferente la carga de uno y del otro debería compensarse en la distribución de activos. “En situación de no poder, debe haber algún tipo de compensación para quien quede con la mayor carga de deuda. Si la separación es hostil difícilmente se pueda llegar a estos acuerdos. Lo más prudente es ceder antes que liquidar activos y entrar en costos de transacción”, destacó.

"Si una pareja alquilaba y se van a vivir a dos departamentos diferentes implica mayor nivel de gasto que hay que considerar dentro de las finanzas personales de cada uno" (Di Pace)

"Si una pareja alquilaba y se van a vivir a dos departamentos diferentes implica mayor nivel de gasto que hay que considerar dentro de las finanzas personales de cada uno" (Di Pace)

Julieta Caminetsky, economista especializada en educación financiera y directora de FinanzasFem, consideró que en caso de haber mascotas o hijos en común, no importa quién efectúe los pagos concretamente, “es fundamental tener una planilla de planificación financiera compartida con la cuantificación de los gastos”.

“Si aun después de la separación se sigue utilizando el método de fondo común, los aportes deben realizarse el mismo día por ambas partes. Si en cambio se dividen los pagos de las distintas actividades, las diferencias se deben saldar por semana o por mes, y no ir viendo porque el dinero tiene un costo de oportunidad y podría estar siendo invertido durante el tiempo en que no está disponible”, dijo a este medio.

“Acá hay que dejar de lado el miedo y la vergüenza a hablar de plata: las cuentas deben estar claras y no enmascarar ninguna sobrecarga para una de las partes. Es clave la comunicación y la tecnología puede ayudar a través de documentos colaborativos”, consideró.

Por otra parte, manifestó la especialista a Infobae que es importante recordar que no hay roles fijos. “Que se haya hecho siempre de una misma manera no quiere decir que no puedan ser dinámicos y en caso de sentir incomodidad, se pueden desafiar las especializaciones en cierto tipo de actividades”, planteó.

“Quien se queda por ejemplo con el auto, generalmente se termina haciendo cargo de la cuota si la compra fue financiada, lo mismo con la casa. El saldo de la tarjeta también se divide”, planteó Di Pace (Bloomberg)

“Quien se queda por ejemplo con el auto, generalmente se termina haciendo cargo de la cuota si la compra fue financiada, lo mismo con la casa. El saldo de la tarjeta también se divide”, planteó Di Pace (Bloomberg)

En ese sentido, dijo que muchas veces sucede que -en el caso de parejas heterosexuales- el sueldo de la mujer es menor, entonces se usa para gastos corrientes, mientras que el del varón, lo ahorra y lo invierte.

“Las mujeres desconocen en qué se está invirtiendo, o dónde está físicamente el dinero, qué riesgo se está asumiendo y cómo hacerlo de forma independiente en caso de la separación o desaparición física de la pareja. Por eso no está mal tener cuentas separadas, y esto no debería poner en duda el afecto de la relación, todo lo contrario”, destacó.

Qué hay que tener en cuenta a la hora de separarse

Damián Di Pace, director de la consultora Focus Market, dijo a Infobae que al momento de separarse es importante la división de bienes y en segunda instancia, identificar bien quién se queda con bienes que eran de uso de ambos.

“Quien se queda por ejemplo con el auto, generalmente se termina haciendo cargo de la cuota si la compra fue financiada, lo mismo con la casa. El saldo de la tarjeta también se divide”, planteó. Y agregó que no hay una forma única de llegar a un acuerdo porque los ingresos son generalmente disímiles.

“Quien se queda por ejemplo con el auto, generalmente se termina haciendo cargo de la cuota si la compra fue financiada, lo mismo con la casa. El saldo de la tarjeta también se divide” (Di Pace)

Asimismo, dijo que la separación va a involucrar otro tipo de gastos y que eso hay que tenerlo en cuenta. “Por ejemplo, si una pareja alquilaba y se van a vivir a dos departamentos diferentes implica mayor nivel de gasto que hay que considerar dentro de las finanzas personales de cada uno”.

Mientras que Caminetsky consideró: “Al finalizar la relación es necesario hacer un inventario de todos los activos y pasivos contraídos para poder hacer la división de bienes más justa posible. Si hay activos en común como inmuebles, muebles, vehículos, electrodomésticos, hay varias alternativas: o cada miembro de la pareja se lleva lo que aportó originalmente, o bien si fueron comprados en conjunto habrá que valorizarlos en dinero y dividirlos en partes iguales”.

En ese punto Lorenzo afirmó que lo ideal es disminuir todos los costos de transacción posible. “Si no hubo ningún acuerdo prenupcial la ley indica 50% para cada integrante de lo generado durante el vínculo. Quizás sea conveniente en vez de separar todo por la mitad, llegar a un acuerdo de uno se queda con determinado bien y el otro con otro, por ejemplo. No siempre se puede hacer pero ahorra muchos dolores de cabeza, y a veces es mejor ceder algo en esa negociación que rivalizar, cuando surge el conflicto por lo general ganan los terceros y las partes involucradas pierden”, remarcó.

“Al finalizar la relación es necesario hacer un inventario de todos los activos y pasivos contraídos para poder hacer la división de bienes más justa posible”(Caminetsky)

De acuerdo a Caminetsky, en los casos que sean indivisibles en forma equitativa, por ejemplo si tienen un departamento y un auto, habrá que liquidarlos, es decir venderlos para repartir el dinero en los porcentajes acordados.

“Probablemente la urgencia de desvincularse atente en alguna medida contra el precio de venta, y tengan que resignar algo de valor para poder cerrar el capítulo”, reconoció.

Y agregó que si están percibiendo alquileres, rentas o intereses de algún tipo por una inversión en conjunto, tienen que decidir si quieren seguir vinculados por ese motivo, siempre y cuando sea posible en buenos términos. A su vez, destacó que hay que cuidar el aspecto impositivo para que no pese la totalidad sobre uno de los integrantes de la pareja.

Lorenzo resaltó que si hay ahorros se podría considerar la opción de destinar a la cancelación de deudas siempre y cuando sea financieramente conveniente. “Ahí hay que evaluar la tasa de interés contra la rentabilidad que están otorgando esos ahorros. En mi opinión, lo ideal es utilizar esos ahorros para compensar la diferencia de valuación de bienes. Un típico caso de un matrimonio es quien se queda con la vivienda y quien se queda con el auto por ejemplo. Si hay ahorros se usa para compensar esas diferencias. Lo mismo con las deudas, te quedas con el bien de mayor valor pero te hacés cargo de la deuda. La persona que se queda sin techo por ejemplo tendrá que recurrir a un alquiler y el alivio de la cuota de esa deuda podría darle aire para afrontar ese gasto”, concluyó.

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