Martes 16 de Agosto de 2022

SOCIEDAD

22 de julio de 2022

Nos abre su álbum privado. Gabriela Arias Uriburu: su incansable lucha y un sueño que la desvela con respecto a sus hijos

Por: Jorge Rubén García

Veinticinco años después de que su ex marido secuestrara a sus hijos Karim, Zahira y Sharif y los llevara a Medio Oriente, repasa su duro camino por mantener el vínculo familiar y cuenta cómo vive hoy la relación con sus herederos. Jacqueline Isola
LA NACION

LA NACION La reconocida activista argentina por los Derechos Humanos posa con sus hijos, Karim, Zahira y Sharif, en su viaje a Jordania en 2021. Hoy Zahira vive en Dubái y es diseñadora de interiores y los varones –graduados en Administración de Empresas en Suiza– volvieron a Jordania y trabajan en una empresa de la familia.

La reconocida activista argentina por los Derechos Humanos posa con sus hijos, Karim, Zahira y Sharif, en su viaje a Jordania en 2021. Hoy Zahira vive en Dubái y es diseñadora de interiores y los varones –graduados en Administración de Empresas en Suiza– volvieron a Jordania y trabajan en una empresa de la familia.album familiar

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Hace una semana llegó de Jordania después de vivir dos meses en tierra árabe. El casamiento de su hijo mayor, Karim (30), con su novia Tamara Abu Soud fue el empujón que necesitaba para reencontrarse con sus otros dos hijos, Zahira (28) y Sharif (26). Gabriela Arias Uriburu (57) confiesa que ya perdió la cuenta sobre cuántas veces tuvo que hacer los 12 mil kilómetros hacia Medio Oriente para ver a los tres grandes amores de su vida. Ya pasaron veinticinco años desde que, en pleno trámite de divorcio, su ex marido, el empresario jordano Imad Shaban, extrajo a sus hijos de Guatemala (donde vivían entonces) para llevárselos sin su consentimiento a Jordania.

En su último viaje a Jordania - donde estuvo viviendo dos meses-, Gabriela asistió al casamiento de su hijo mayor, Karim con su novia Tamara Abu Soud. "Por primera vez entro a una nueva etapa en la vida de mis hijos que no había vivido y tiene que ver con el casamiento musulmán. Fue interesante...pensá que yo entraba a un lugar donde yo era la madre diferente, la extranjera", dice Arias Uriburu desde el Sofitel Buenos Aires Recoleta.

En su último viaje a Jordania - donde estuvo viviendo dos meses-, Gabriela asistió al casamiento de su hijo mayor, Karim con su novia Tamara Abu Soud. "Por primera vez entro a una nueva etapa en la vida de mis hijos que no había vivido y tiene que ver con el casamiento musulmán. Fue interesante...pensá que yo entraba a un lugar donde yo era la madre diferente, la extranjera", dice Arias Uriburu desde el Sofitel Buenos Aires Recoleta.Pilar Bustelo

      Gabriela Arias Uriburu ,  activista argentina en Derechos Humanos a raíz de que su exmarido, Imad Shaban, se llevara ilegalmente a sus hijos Karim, Zahnira y Sharif a Jordania.

Gabriela Arias Uriburu , activista argentina en Derechos Humanos a raíz de que su exmarido, Imad Shaban, se llevara ilegalmente a sus hijos Karim, Zahnira y Sharif a Jordania.album familiar

Gabriela Arias Uriburu ,  activista argentina en Derechos Humanos a raíz de que su exmarido, Imad Shaban, se llevara ilegalmente a sus hijos Karim, Zahnira y Sharif a Jordania.

Gabriela Arias Uriburu , activista argentina en Derechos Humanos a raíz de que su exmarido, Imad Shaban, se llevara ilegalmente a sus hijos Karim, Zahnira y Sharif a Jordania.album familiar

Gabriela Arias Uriburu ,  activista argentina en Derechos Humanos a raíz de que su exmarido, Imad Shaban, se llevara ilegalmente a sus hijos Karim, Zahnira y Sharif a Jordania.

Gabriela Arias Uriburu , activista argentina en Derechos Humanos a raíz de que su exmarido, Imad Shaban, se llevara ilegalmente a sus hijos Karim, Zahnira y Sharif a Jordania.album familiar

“El año pasado estuve cuatro meses allá. Son viajes muy intensos, en especial ahora porque estamos viviendo un cierre de ciclo. Los chicos son grandes, empiezan a formar sus familias y a buscar su propio camino. Y yo, en cierta manera, tuve que hacer un enorme trabajo para dejar ese rol de madre sacrificada y convertirme de a poco en una madre con más libertad. Cuando mi hijo Sharif se graduó en la universidad entendí que ya era tiempo de empezar a reconstituirme como mujer. Ahí fue cuando llegué a casa y sentí que se me caía encima un piano de cola. De repente me entró un cansancio inmenso... Y claro, había estado veinte años atravesando distintos infiernos”, dice.

–Tu primer infierno fue lograr entrar a Jordania para reencontrarte con tus hijos, que no veías desde el secuestro…

–Sí, y sucedió recién al año de que Imad se los llevara. Y como vos decís, mi lucha se reduce a haber entrado finalmente al país. La salvación que tiene esta historia es que con el tiempo mi caso terminó cambiando el paradigma para todos. Cuando hay un divorcio contradictorio, la madre o padre interviniente suelen pedirle al juez que regule las visitas y se quedan esperando esa resolución. En mi caso, si yo me quedaba esperando el dictamen del juez, no veía más a mis hijos. Por eso tuve que salir al encuentro de mis hijos, para que me vieran y supieran que estaba viva… Hay gente que todavía me sigue preguntando por qué no me fui a vivir allá y la realidad es que al estar casada con un musulmán, si entraba a Jordania mis derechos pasaban a ser de él y de su familia. El riesgo además de perder la inmunidad diplomática era muy grande.

"Hace unos años, mi hijo menor me dijo: ‘Mamá, gracias por todo lo que hiciste’. Y sentí que ya había tocado el cielo con las manos"

 

–¿Y cómo lograste ingresar al país?

–Más allá de las cuestiones legales, mi planteo frente al Estado argentino no era sólo viajar allá, sino más bien hacer foco en que los chicos tenían que volver a ver a su madre. Si las partes adultas no pueden llegar a un acuerdo, es el Estado el que tiene que velar por los derechos de los chicos. Y así se cambió el enfoque: de un derecho internacional privado pasó a ser interpretado como un derecho internacional público. Por eso se convirtió en un leading case. Y eso me posibilitó entrar finalmente a Jordania. Todo mi trabajo fue ir resolviendo siempre en favor de mis hijos: más allá de mis sacrificios, de mis propias necesidades y mis deseos como madre, elegí con todo el dolor del alma priorizar el estado emocional, espiritual y psicológico de los chicos.

Su hija Zahira comparte un gran parecido con la escritora. "Ella me dice que heredó mis ojos, mi voz ( porque le encanta cantar) y el amor por la cocina", cuenta entusiasmada.

Su hija Zahira comparte un gran parecido con la escritora. "Ella me dice que heredó mis ojos, mi voz ( porque le encanta cantar) y el amor por la cocina", cuenta entusiasmada.album familiar

–¿Hubo algún momento en que dijiste “no puedo más”?

–Millones de veces, todos los días. Pero a la mañana siguiente me levantaba y seguía. Nunca dejé de soñar con mis hijos. Mi libro Vínculos habla de eso. Con soñarlos y pensarlos, siento que nunca me fui de ellos.

–¿Cómo fue cambiando la relación con tu ex marido?

–Él es muy cíclico y muy ciclotímico, no fue ni es fácil. Para que esto siguiera fluyendo tuve que trabajar mucho el enojo, el perdón, ceder batallas y entender una cultura sin juzgar. Sé que fui yo la que tuvo que cambiar para que las cosas sucedieran de la mejor manera posible.

EL PRESENTE Y NADA MÁS

Otra postal con los hombres de su vida, Karim y Sharif (con buzo violeta).

Otra postal con los hombres de su vida, Karim y Sharif (con buzo violeta).album familiar

–En tu cuenta de Instagram mostrás otra mirada sobre Jordania y lo llamás “hogar”…

–Y sí. Los chicos se criaron ahí, es la tierra que los cobijó. Me llevó tiempo entender que ese iba a ser su lugar. Hace unos años, durante su fiesta de graduación del secundario, Sharif me sacó a bailar (es parte del ritual que los varones bailen un tema con sus madres) y mientras lo hacíamos me dijo: “Mamá, gracias por todo lo que hiciste”. Y lo que yo sentí en esa frase fue: “Gracias por haberme dejado acá”. Esa noche sentía que había tocado el cielo con las manos.

–¿Cómo están ellos hoy?

–Muy bien, haciendo su camino. Zahira se recibió en Escocia de diseñadora de interiores, se casó hace unos meses y hoy vive en Dubái con su marido, Husain Roomi, que es de familia iraquí, pero criado desde hace más de veinte años en Inglaterra. Los varones estudiaron en Lugano, Suiza, y se recibieron en Administración de Empresas. Uno se especializó en Economía y el otro en Marketing; ambos trabajan en una empresa de la familia en Jordania.

Gabriela con sus tres hijos y su ex marido, Imad Shaban. “Hace unos años, nos fuimos todos juntos de vacaciones a la playa… Si nos veían, jamás se hubiesen imaginado el infierno que pasamos. El vínculo que tenemos hoy se dio gracias a que siempre elegí el mayor beneficio para los chicos por sobre los míos”, explica.

Gabriela con sus tres hijos y su ex marido, Imad Shaban. “Hace unos años, nos fuimos todos juntos de vacaciones a la playa… Si nos veían, jamás se hubiesen imaginado el infierno que pasamos. El vínculo que tenemos hoy se dio gracias a que siempre elegí el mayor beneficio para los chicos por sobre los míos”, explica.album familiar

En mayo pasado, Gabriela acompañó a su hija Zahira en el día de su boda con el arquitecto de origen iraquí Husain Roomi.

En mayo pasado, Gabriela acompañó a su hija Zahira en el día de su boda con el arquitecto de origen iraquí Husain Roomi.album familiar

Una selfie en Jordania. Su historia de vida y su experiencia durante estos veinticinco años de lucha y resiliencia la llevaron a escribir siete libros sobre vínculos, salud emocional y liderazgo. Además de haber creado la
Fundación Foundchild, Gabriela es un referente mundial en la lucha por los Derechos del Niño.

Una selfie en Jordania. Su historia de vida y su experiencia durante estos veinticinco años de lucha y resiliencia la llevaron a escribir siete libros sobre vínculos, salud emocional y liderazgo. Además de haber creado la Fundación Foundchild, Gabriela es un referente mundial en la lucha por los Derechos del Niño.album familiar

–¿Qué cosas heredaron de tu sangre argentina?

–El fútbol. Karim y Sharif son futboleros. Y Zahira tiene influencia árabe occidental y eso me parece increíble. Para su casamiento grabó un demo con una canción dedicada a su marido que después la bailaron en el momento del vals. Ella me dice: “Estos ojos los tengo gracias a vos, esta voz es por vos y mi amor por la cocina es gracias a vos”. Karim, que es un ser muy alegre y el más parecido físicamente a su padre, ama nuestro continente. La fiesta de su boda tuvo temática latinoamericana. El salón era una selva con bananos… Viviendo en un país desértico, eligió el verde para decorar el lugar. Y estaba Frida Kahlo en las paredes.

–¿Te imaginás abuela?

–Sí, hace años que vengo pensando en las generaciones que vienen. Zahira quiere ser madre el año que viene.

En el casamiento de su hijo Karim con Tamara Abu Soud, celebrado el 30 de junio en Jordania.

En el casamiento de su hijo Karim con Tamara Abu Soud, celebrado el 30 de junio en Jordania.album familiar

“Hoy estamos viviendo el cierre de un ciclo. Los chicos están grandes y buscan su propio camino. Y yo comienzo a dejar ese rol de madre sacrificada para empezar a reconstituirme como mujer”, revela.

“Hoy estamos viviendo el cierre de un ciclo. Los chicos están grandes y buscan su propio camino. Y yo comienzo a dejar ese rol de madre sacrificada para empezar a reconstituirme como mujer”, revela.Pilar Bustelo

–¿Hay planes para que visiten Argentina pronto?

–Los planes siempre están. Lo que pasa es que los jóvenes de ahora tienen una mirada distinta a la que teníamos nosotros a su edad. Lejos de apegarse a la familia, están en una etapa en que se miran más a ellos mismos. A diferencia de otros tiempos, hoy soy yo la que les dice que organicen sus agendas y se vengan. Pero ellos me piden que vaya yo… Y así estamos, en una lucha que para mí es dura. Sueño con que algún día vengan a la Argentina, pero ya es una decisión de ellos. Ya no sé cómo pedirles que vengan a visitarme. Dejé de hablar del tema porque me parece que estoy causando el efecto contrario y me huyen cuando llego a esa conversación. Pienso que ellos hoy tienen un pensamiento muy complejo con respecto a América Latina porque es de donde el padre se los llevó. Creo que tienen que reconciliarse con esa parte y es una tarea que van a tener que encarar solos.

–¿Alguna vez hicieron terapia?

–No, nunca. Por eso te digo, es algo que van a tener que decidir si quieren entender un poco su historia.

"Yo con mi dolor hice amor. Hoy veo a mis hijos y mi mayor logro es que, a pesar de todo lo que vivimos, ellos sigan soñando con formar una familia propia"

 

–Te tocó transitar una maternidad diferente, ¿cómo te acompañó tu familia?

–Con una incondicionalidad inimaginable. Yo agradezco que mis padres no me hayan metido en un psiquiátrico y que, por el contrario, hayan aceptado mis valores y lo que quería hacer por mis hijos sabiendo que estaba eligiendo el camino más duro. Aún queda un dolor muy grande en mis hermanos y mi familia, ya que en todos estos años han quedado sacrificados los vínculos con los chicos. Así como trabajé el enojo, también lo hice con el dolor… Hay que aceptarlo y convertirlo en vida.

–¿Vos qué hiciste con tu dolor?

–Yo con el dolor hice amor y no es sólo una frase, es la realidad. Hice la paz, vinculé a dos culturas. Hoy veo a mis hijos y siento que mi mayor logro es que a pesar de todo lo que vivimos, ellos sigan soñando con formar una familia propia. Más allá de que tienen muchas cosas que resolver, que tengan ganas de casarse y tener hijos dice mucho.•

Agradecimientos: Sofitel Buenos Aires Recoleta y La Pâtisserie d



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