Viernes 7 de Mayo de 2021

2 de septiembre de 2020

“Trece provincias reportan fuegos provocados por los incendiarios”

Según el Sistema de Información sobre Incendios para Gestión de Recursos (FIRMS)
de la Nasa se registran incendios provocados en las provincias de Buenos Aires,
Catamarca, Córdoba, Corrientes, Entre Ríos, Formosa, La Pampa, La Rioja, Misiones,
San Luis, Santa Fe, Santiago del Estero y Tucumán

Prof. Norberto Ovando

Presidente

Asociación Amigos de los Parques Nacionales (AAPN)

Experto Comisiones Mundial de Áreas Protegidas (WCPA) y,

Educación y Comunicación (CEC)

Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN)

 

Esmeralda  605 – piso 4                          

CP. 1007 – Buenos Aires

El fuego es una herramienta usada por el hombre desde tiempos inmemoriales. Se empezó a utilizar como herramienta agrícola en la prehistoria. A los antiguos métodos prehispánicos del uso del fuego, se le sumó la exacerbada costumbre del viejo mundo, de aplicar en el nuevo suelo americano.   El fuego para arreo y captura de presas fue común y en cierta medida continúa hasta nuestros días. En la actualidad existen modernas herramientas para conseguir los mismos resultados sin utilizar el fuego, eliminando las consecuencias negativas de los incendios como la pérdida de fertilidad en el suelo. Cuando se produce un fuego que no es controlado por el hombre tiene lugar lo que se denomina un incendio. Si este fuego no controlado afecta a la vegetación que cubre los terrenos forestales se origina un incendio forestal. Si encuentra unas condiciones apropiadas para su expansión puede recorrer extensas superficies produciendo graves daños a la vegetación, a la fauna y al suelo, causando importantes pérdidas ecológicas, económicas y sociales. La variación climática suma otro factor para tornar más impredecible la dinámica del fuego. En las noticias suelen hablar más de la superficie quemada y poco o nada de las personas que provocan los incendios. En ocasiones se confunden algunos términos, como incendiario o pirómano. Que hay detrás de los incendios intencionados. Un incendiario no es un pirómano. De hecho no tienen nada en común salvo el daño que generan. Según la Real Academia Española es un “adj. Incendiario/ria Que incendia con premeditación, por afán de lucro, por maldad o sencillamente por estupidez”, o sea una persona que incendia con intención de causar daño y sacar algún tipo de beneficio. Los incendiarios son personas plenamente conscientes de sus actos. Razones de los incendios intencionados Los incendios forestales ocasionan importantes daños al patrimonio natural y a bienes públicos o privados, o generan situaciones de peligro para la integridad física de las personas que pueden acarrear la pérdida de vidas, convirtiéndose en delitos de suma gravedad. En nuestro país el 90% de los incendios tiene su origen en causas humanas, de mano malintencionada. Dentro de este porcentaje las causas son muy variadas, algunos de ellos son por negligencias o descuidos, otros son intencionados (70% de ellos) provocados por incendiarios. El restante 10% se produce por causas naturales. Cerca de 25.000 focos, ya quemaron el 20% de la superficie que abarca el Delta e Islas del Paraná; 6.500 focos de incendios forestales, que afectaron a más de 11.000 hectáreas en el Chaco y 40.000 hectáreas carbonizadas en la provincia de Córdoba, un crimen ecológico producto de los incendiarios. Con estas condiciones: altas temperaturas, baja humedad y viento persistente, el incendiario sabe que tiene más posibilidades de éxito y que las condiciones de propagación son más favorables, lo que le anima a actuar. La notoria falta de control también actúa como un aliciente. Hay que resaltar que no todo fuego intencionado es provocado por un incendiario. En ocasiones estos fuegos empiezan con la quema de rastrojos, que en situaciones desfavorables, se convierten en imposibles de controlar. Por ello es importante reducir   este tipo de prácticas y tener en cuenta que el fuego es un elemento que no obedece a órdenes humanas. Muchos de estos incendios intencionales los generan malos agricultores y ganaderos que quieren eliminar la vegetación para tener terrenos limpios para sus negocios. Estas personas prenden fuego a la zona que les interesa limpiar, pero el alcance de las llamas se les va de las manos. También se apunta a la modificación de los usos del suelo. Menos elevado es el porcentaje de casos de quema de vegetación nativa para aprovechar el terreno para la promoción inmobiliaria, aunque también se han producido. Por ejemplo, el diario La Capital de Rosario con fecha 06 de agosto de 2020 titula, “Una empresa rosarina presentó un pedido de excepción para lotear terrenos en las islas”. Si por el fuego desaparece la vegetación que se protege, ya no tendría sentido proteger el lugar y por consiguiente, “liberarlo” a intereses económicos de variada procedencia.Ciudadanos de Córdoba, se preguntan preocupados que sucederá con estas áreas que se protegían por la presencia de flora nativa, ahora que ésta deja de existir. Resulta extraño que no se preparen planes de prevención y monitoreo de estos hechos teniendo en cuenta que repetidamente se suceden cada temporada de seca y en sectores de características vegetales similares. El incendio forestal supone uno de los principales problemas ecológicos. Es uno de los fenómenos delictivos más necesitado de nuevas técnicas que aumenten su tasa de esclarecimiento. Se conocen casos de incendiarios atrapados infraganti en esta actividad y sin aplicarles justicia se los libera. Estos lamentables hechos ocurridos, son un revés a los esfuerzos de los bomberos y brigadistas, pero también a las familias de aquellos caídos en servicio por cumplir con su deber. Quiérase o no, estas situaciones afectan el ánimo de algunos componentes de los equipos que están combatiendo los fuegos en la primera línea, exponiendo su salud y hasta vida, para salvar la naturaleza, a los ciudadanos, sus bienes y sin las leyes necesarias. La Asociación Amigos de los Parques Nacionales pide no encender fuegos en el campo, ni en ningún lugar, con el fin de no generar incendios forestales y no agravar la situación de emergencia que vive nuestro país por la propagación de la COVID-19. Conclusión Es muy importante influir sobre el comportamiento del hombre para que adquiera plena conciencia de lo importante que es mantener en buen estado el bosque y el monte, y protegerlos de los efectos devastadores del fuego, para que se conserve y mantenga la biodiversidad. Es necesario sensibilizar a los responsables de estos incendios que el fuego no es bueno, ni para el monte ni para ellos. Es necesario crear una red de vigilancia de seguridad para poder actuar rápidamente si se inicia un incendio o si se observan actividades que puedan dar lugar al incendio, ya sea por descuidos o intencionadamente.   Debe haber una marcada mejora en las leyes para penar con mayor severidad este tipo de delitos. Apagar los incendios es muy difícil y cuesta muchísimo dinero. Además, la vida de los bomberos y brigadistas corren peligro en cada incendio. Todos podemos colaborar en prevenir los incendios forestales. * Presidente y **Vicepresidente Asociación Amigos de los Parques Nacionales (AAPN) Expertos Comisiones Mundial de Áreas Protegidas (WCPA) y, Educación y Comunicación (CEC) Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN)

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